El Real Decreto 1467/2007, de 2 de noviembre, por el que se establece la estructura del Bachillerato y se fijan sus enseñanzas mínimas, considera en su artículo 3, letra j), que el Bachillerato ha de tener como uno de sus objetivos básicos desarrollar las capacidades de los alumnos para “comprender los elementos y procedimientos fundamentales de la investigación y de los métodos científicos”.

Asimismo, establece que debe utilizarse una metodología educativa activa que facilite el trabajo autónomo de los alumnos y, al mismo tiempo, constituya un estímulo para el trabajo en equipo y sirva para fomentar las técnicas de investigación, aplicar los fundamentos teóricos y dar traslado de lo aprendido a la vida real”.

En este contexto hemos desarrollado un nuevo Bachillerato en Investigación y Emprendimiento.

El educador debe buscar no solo la excelencia académica sino también la educativa para intentar sacar lo mejor de cada estudiante más allá de los resultados finales. Sin embargo, el principal obstáculo que nos encontramos es que la escuela educa hoy para un mundo desconocido, en cambio constante”, lo que supone un verdadero desafío para el docente.

Para la Fundación Trilema la verdadera innovación es hacer que cada alumno se emocione con lo que aprende. Eso depende en gran medida del maestro y es el principal elemento del cambio. 

Desde la Escuela Nuestra Señora del Pilar de la Fundación Trilema y el Colegio María Inmaculada de las Hijas de la Caridad apostamos por un cambio seguro y significativo para abrir un horizonte nuevo de éxito y posibilidades para cada uno de nuestros alumnos y en contextos sociales muy significativos porque creemos en:

  • el derecho a la excelencia educativa de todos los alumnos, sin discriminar a ninguno de ellos.
  • la necesidad de ofrecer continuidad a un modelo educativo de innovación radical.
  • la posibilidad de colaboración entre diferentes centros educativos e instituciones para enriquecer las posibilidades de los alumnos.

Destacamos algunos de sus objetivos:

  • Afianzar los hábitos de lectura, estudio y disciplina como medio de desarrollo personal.
  • Dominar, tanto en su expresión oral como escrita, la lengua castellana y en una o más lenguas extranjeras.
  • Utilizar con solvencia y responsabilidad las tecnologías de la información y la comunicación. 
  • Comprender los elementos y procedimientos fundamentales de la investigación y de los métodos científicos. Conocer y valorar de forma critica la contribución de la ciencia y la tecnología en el cambio de las condiciones de vida, así como afianzar la sensibilidad y el respeto hacia el medio ambiente y los ODS.
  • Afianzar el espíritu emprendedor con actitudes de creatividad, flexibilidad, iniciativa, trabajo en equipo, confianza en uno mismo y sentido critico. 

¿Cómo evaluamos?

Evaluar es acompañar, no es medir. Se trata de cambiar la mirada del profesor sobre el estudiante y de ver el peso específico que tiene esa reflexión dentro del diseño del proyecto educativo de la escuela. La evaluación está muy vinculada al desarrollo de la metacognición y el razonamiento. En la medida que la cultura de la evaluación cambia y el estudiante es capaz de entender cómo aprende, se produce el verdadero crecimiento intelectual.

Por tanto, ese cambio de cultura es un cambio en la calidad del aprendizaje. Tenemos que pensar cómo utilizamos la evaluación y para qué recogemos esa información.

Las rúbricas, la autoevaluación, el porfolio con evidencias de la evolución individual, la calificación del Proyecto de Investigación según porcentajes o la evaluación de los Proyectos de voluntariado y Emprendimiento serán las herramientas en este cambio de cultura.

Si estás interesado/a en este nuevo Bachillerato, que comenzará el próximo curso en las instalaciones de María Inmaculada, escribe un correo a bie@bachilleratos.es o llama al teléfono 914 466 119