Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, esta semana ha comparecido en la Sesión de la Comisión de Educación y Formación Profesional del Congreso de los Diputados, en la que han estado presentes Inés Sabanés, del Grupo Plural; Sofía Fernández, del Grupo Unidas Podemos, En Comú Podem, Galicia En Común; Giorgina Trías, del Grupo VOX; Oscar Clavell, del Grupo Popular; y Lázaro Azorín, del Grupo Socialista, para compartir el trabajo que la institución realiza en sus escuelas en el ámbito de la innovación educativa.

La presidenta de la Fundación Trilema ha comenzado su exposición hablando de por qué se innova en Educación. Según Pellicer, varias son las razones por las que se inicia el camino del cambio y la innovación: “La primera de ellas es la insatisfacción con las tasas de abandono y la voluntad de romper con el conformismo y la mediocridad. La segunda se apoya en la investigación que dota de rigor y credibilidad a la innovación y demuestra que nuestros alumnos y alumnas pueden aprender más y mejor, y que existen maneras de que ese aprendizaje dure más tiempo. Y, por último, conocer otras realidades para tomar conciencia de que el cambio es posible”.

¿Competencias o contenidos?

La presidenta de la Fundación Trilema ha calificado como “algo falaz” el debate social abierto sobre si elegir una educación por competencias o centrada en los contenidos, y ha remarcado que no hay que escoger, sino que “son complementarios”. En ese sentido, el currículum tiene el desafío de lograr un cambio real de enfoque y de prioridades en las aulas. “Si hay una clave real e importantísima en la innovación es el enfoque interdisciplinar y se puede ver en los currículums internacionales más destacados”, concluye.

Una vez más, Pellicer ha destacado la figura de los docentes como clave en el proceso de cambio en un centro. Ha reivindicado su autonomía y la capacidad que debe tener cada profesional de la educación para discernir qué metodología es mejor en cada momento y para programar clases que sean útiles y eficaces durante el tiempo que el alumnado está en ellas. Para conseguir este objetivo es imprescindible la formación del claustro, no tanto por la adquisición de títulos o cursos, sino como parte de una cultura de desempeño profesional docente y tensión de mejora constante. Esto, según ha expuesto, “es una de las asignaturas pendientes como país”.

Asimismo, ha hablado de la gravedad de culpabilizar al alumnado de los fracasos y de la necesidad de que el profesorado se sienta responsable tanto de los éxitos como de los fracasos de sus alumnos, “solo así se podrá caminar hacia un verdadero cambio en la cultura de la evaluación y pasar de la heteroevaluación a la autoevaluación”. Además, ha resaltado la importancia de que tanto alumnos como docentes sean capaces de discernir qué hacen bien y en qué deben mejorar. Precisamente para este fin, Trilema, que en sus escuelas imparte 120 horas anuales de formación, ha diseñado una plataforma de desarrollo profesional docente en formato digital (ePorfolio) destinada a la autoevaluación y la mejora profesional de los profesores y profesoras.

Seguidamente, Pellicer ha abogado por una mayor confianza por parte de la Administración en los docentes y las escuelas, y un aumento en la independencia y la autonomía del equipo directivo. “Nadie como ellos conoce las necesidades de su escuela”, pero muchas veces se ven limitados por la excesiva burocracia administrativa a la que hacen frente. “Hay que perder el miedo a la heterogeneidad y entrenar el liderazgo intermedio”, ha afirmado.

Es cierto que la escuela presenta un espacio privilegiado, de cohesión social y en la que se puede intervenir de manera directa, pero “hay que mimarla” porque ella sola no puede abordar todas las necesidades sociales. Por ello, Pellicer habla de que es imprescindible una mayor dotación en personal y recursos porque “quién paga las facturas no debe influir en la calidad educativa que reciben los alumnos y alumnas”.

Medir el impacto de la innovación

Por otra parte, ha manifestado que no hay que innovar por moda y que no existe una metodología que solucione todos los problemas. “No innovamos para entretener a nuestros alumnos o porque ya no nos hacen caso”, ha indicado.

Otro aspecto que ha resaltado del proceso de innovación es la importancia de evaluar las medidas que se van tomando en el centro, ya que hoy en día no cabe duda de que “las metodologías testadas provocan una mejora en el aprendizaje del alumnado”.

Trilema cuenta con la validación de su modelo a través de diferentes estudios de Universidad como la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Zaragoza o la Universidad de Valladolid que está trabajando en su apuesta por la personalización y las estaciones de aprendizaje a través del entrenamiento de las funciones ejecutivas. Porque, como asegura Pellicer, “cuando uno apuesta por determinadas acciones en las aulas se deben medir y evaluar”.

Otro de los proyectos que ha presentado ante los representantes de los distintos partidos políticos en el Congreso ha sido el Bachillerato en Investigación y Emprendimiento que han diseñado e imparten en Madrid cuyo fin último es “acercar un bachillerato excelente” a los alumnos, sea cual sea su perfil socioeconómico.

La presidenta de Trilema ha finalizado su intervención invitando a los presentes a visitar una de las siete escuelas de la Fundación (Valencia, Soria, Zamora y Madrid) y a desarrollar una mirada crítica y creativa sobre la situación de la educación en nuestro país. “Si no somos valientes en los análisis no seremos valientes en las soluciones”, ha concluido.